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Aquellas tierras fueron recorridas por el naturalista inglés Charles Darwin, en busca de restos fósiles y nuevos especímenes de flora y fauna, en 1832. (https://www.youtube.com/watch?time_continue=5&v=TSkmWdkTwMY)

Realizó un importante hallazgo relacionado con la biología, al descubrir un arbusto desprovisto de hojas, que luego la comunidad científica denominaría Neosparton darwinii, (o Espartan Darwiniana como localmente la conocen) vegetal endémico de la zona de Pehuen Co.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1882 dichas tierras fueron adquiridas en remate público por el señor José María Bustos, quien luego las vendió a los hermanos Modesto y Avelino González Martínez. Esta familia residía en la estancia "El Palomar", asentada cerca del río Sauce Grande y separada por unos 8 kilómetros de Pehuen Co, llamado en ese entonces simplemente "la playa" o "la costa". Desde allí partían todos los veranos en un carruaje tirado por caballos, en un viaje lento y fatigoso pero lleno de expectativas y alegría. Primos, tíos, abuelos y amigos eran los infaltables compañeros de la travesía.

 

Años después llevaron una casilla rodante, de las que utilizaban las trilladoras de principios del siglo pasado para alojar a la peonada, y también construyeron en la playa una "enramada" de madera y techo de paja. Ambas volvían a la estancia pasado el verano. Hacia 1929 don Avelino adquirió un camión Chevrolet adaptado para el transporte de pasajeros. Sentados frente a frente, sobre tablones de madera, cabrían entre 12 y 14 personas y permitió, sin duda, que los viajes sean más cortos y más frecuentes, aunque no faltó ocasión en que el camioncito tuviera que ser ayudado en algún arenal por una yunta de percherones. Por aquellos años se sumarían los primeros veraneantes: las familias de Luis Morado Veres y su esposa "Piro" Portillo y Juan Viera y su señora "Clota" Medús que, junto a amigos y familiares, instalaron carpas de lona año tras año hasta levantar finalmente unas casillas de madera y chapas de zinc con un local central con techo de paja vizcachera. "El campamento" fue el nombre con que se conocieron dichas instalaciones mientras se usaron.

 

Hacia 1936, al quedar don Avelino como único propietario de las tierras, se afianzó la idea de crear un balneario, inspirándose en un paraje de la costa atlántica francesa llamado "Las Landas", constituido por un inmenso arenal forestado con pinos, que de alguna manera le habían hecho recordar las dunas locales.

 

A partir de allí la fijación de los médanos se encaró sistemáticamente, a lo que le sucedió la forestación, con variadas especies de pináceas y eucaliptos, entre otras: y el trazado sobre la arena de las principales avenidas: San Martín, Rosales y Ameghino.

 

En los años 40 las tareas fundacionales del balneario tomaron renovado vigor al solicitar don Avelino, para la urbanización de la villa, anteproyectos a tres conocidos paisajistas: los arquitectos Martínez y Villeminot y el ingeniero Benito Carrasco, resultando ser elegido el trabajo de este último. Se realizó un relevamiento previo del arbolado existente y un estudio altimétrico para luego poder comenzar la tarea definitiva del plano de urbanización.

 

Con todos los adelantos logrados había llegado el momento de darle un nombre a la villa. Se decidió utilizar el idioma araucano en reconocimiento a los antiguos habitantes del lugar y a través de una votación familiar se eligió "Pehuen", que significa pino, y "Co", agua.

 

Con los planos presentados y el nombre propuesto el 16 de diciembre de 1948 la provincia de Buenos Aires aprobó su creación. Inmediatamente ingenieros y agrimensores comenzaron a delimitar los primeros lotes y en febrero del año siguiente se firmaba el primer boleto de compra-venta, a nombre del Dr. Nicolás Murzio, al que le seguirían los de Baioco, Calvo, Ballesteros, Antinori, De Toro, Durand, entre otros.

 

Por aquellos años don Avelino estableció una fábrica de bloques y a los cien primeros compradores de terrenos les regalaba 2000 bloques a cada uno, a fin de alentar una rápida construcción. Una de las primeras casas que se construyó fue la de Domingo Mateos, quien solía arribar a Pehuen Co en un pequeño avión de su propiedad, aterrizando en plena calle Brown. Quizás aquella ventura se debía al deseo de evitar las "encajadas" en el camino aún no asfaltado que se dirigía al balneario.

 

Al fallecer don Avelino en 1952, su esposa María Esther Larreguy y sus hijos María Esther, Avelino César y Horacio Vicente continuaron con el proyecto. Se donaron terrenos para diversos usos al Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires, la Municipalidad de Coronel Rosales y la Universidad del Sur. A buen ritmo prosiguió la construcción de viviendas particulares tipo residencial, destacándose por demás la llamada "Casa Barco". En 1957 se inauguró el "Cumelcan Hotel" y posteriormente la arquitecta Beatriz Marsillán diseñó la Capilla "La Sagrada Familia".

 

 
En la actualidad

Pehuen Co es un lugar ideal para disfrutar de tranquilidad en contacto con la naturaleza; sus bosques y playas progresivamente lo fueron convirtiendo en el eje principal del distrito desde el punto de vista turístico, amén de ser una de las localidades más importantes de la región.

En efecto, el balneario atrae un importante flujo de personas desde las ciudades de Punta Alta y Bahía Blanca durante el período estival, con estadías cortas de dos o tres días coincidentes principalmente con los fines de semana. El resto de los turistas proceden mayoritariamente de la región. Además existe una influencia marcada de otras áreas del país, como las provincias de La Pampa, Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Neuquén y Chubut, asimismo de las ciudades de Buenos Aires y La Plata. Y en los últimos años se ha visto incrementado el turismo internacional.

 

Pehuen Co posee una población estable cercana a los 1000 habitantes, que año tras año va en aumento al descubrir los visitantes las maravillas del lugar optando por quedarse a vivir en el lugar. Ocupa una superficie total de 500 hectáreas, la cual se encuentra en expansión debido a la demanda de parcelas, presentando la parte urbana un trazado configurado por una estructura irregular de calles públicas que van conformando manzanas irregulares, todas forestadas. Las construcciones conforman un tejido abierto de baja densidad, con un predominio de la vivienda individual de planta baja. El Centro Cívico reúne los más importantes edificios públicos: Delegación Municipal, Escuela primaria Nº 18, Jardín de infantes Nº 915, Anexo escuela secundaria técnica Nº 1, Destacamento Policial, Destacamento de Bomberos Voluntarios y Sala Médica.

 

En cuanto a equipamiento y servicios turísticos, la villa posee una amplia variedad de alojamientos para las distintas necesidades, que incluyen viviendas particulares en alquiler además de hoteles, varios residenciales, campings. Casas de comidas, kioscos, heladerías, confiterías y minimercados cubren el rubro gastronómico, a los que se le agregan otros servicios como transportes (a cargo de dos empresas), atención médica (sala municipal), información (Delegación y Sala de Interpretación Florentino Ameghino), alquiler de caballos, alquiler de cuatriciclos, estación de servicio, talleres mecánicos, etc.

 

Pehuen Co presenta importantes atractivos, tanto naturales como culturales, siendo éstos últimos consecuencia de los primeros, que en conjunto permiten la realización de múltiples actividades y la práctica de variados deportes.

 

Entre los atractivos naturales se destaca la importante franja de playa, sin accidentes notables ni corrientes peligrosas, con una extensión aproximada de 10 kilómetros y un ancho de 100 metros en la mayoría de sus sectores, con un entorno densamente forestado. Allí los baños de mar y sol, la pesca deportiva, los juegos de playa, las caminatas y los deportes acuáticos como el surf, windsurf, kitesurf, canotaje y kayakismo, son el modo de esparcimiento más usuales.

 

Sobre la línea costera se hallan tres importantes yacimientos paleontológicos: "Farola Monte Hermoso", de aproximadamente 5 millones de años de antigüedad, "Playa del Barco", de 16.000 años y "Las Rocas", de 12.000. Finalmente otro atractivo natural muy significativo es el "Bosque Encantado", ideal para quienes quieren descansar en la soledad, el cual ofrece a través del Camping Municipal y otros campings particulares abiertos al público, todos los servicios necesarios.

En cuanto a recursos culturales se destacan referentes arquitectónicos como la "Casa Barco" y la Capilla "Sagrada Familia", como también el Hotel Cumelcan, sobre la costa. Otro lugar interesante para visitar es la ya nombrada Sala de Interpretación Florentino Ameghino, actual museo natural, referente de la riqueza natural del lugar.

 

Anualmente en septiembre se festeja la Fiesta de la Primavera y en la temporada estival la Fiesta Provincial del Sol, entre otros eventos.